INCONTINENCIA URINARIA Y HALTEROFILIA

Actualizado: feb 17

Muy buenas a todos!!! =o) Pero qué ganas que tenía de escribir este post. Os dije que iba a hacerlo en cuanto pudiera, porque éstas fueron las imágenes que vimos en el campeonato mundial de halterofilia.



Al ver este vídeo y ver cómo la nueva campeona del mundo, Lady Solis, tiene una pérdida de orina, en plena competición, es normal que nos preguntemos varias cosas:


¿ES NORMAL?... ¿QUÉ OCURRE? Y más bien... ¿POR QUÉ OCURRE?

Como siempre intentaré responder a esas preguntas pero con la evidencia en la mano...Ya que estos días en redes sociales se ha escuchado de todo con este vídeo.


¡ 3, 2, 1....A LEER EL CONTENIDO!

1. ¿QUÉ ES LA INCONTINENCIA URINARIA?

Según la International Continence Society (ICS) citado por Bo (2004) la incontinencia urinaria (I.U) es cualquier pérdida involuntaria de orina. Así, existen varios tipos de I.U. y no todas son iguales. ¿Qué tipos hay?

  • I.U. de esfuerzo: Pérdida involuntaria ante un esfuerzo, estornudo o ante una tos.

  • I.U. de urgencia: Pérdida involuntaria de orina o bien acompañada o bien precedida de una necesidad de urgencia.

  • I.U. de esfuerzo urodinámica: Pérdida de orina durante un aumento de la presión abdominal, en ausencia de una contracción del detrusor de la vejiga. Para detectarla se realiza una cistometría.

  • I.U Mixta: Une tanto la de esfuerzo como la de urgencia.


Además de esas que son las descritas, ya hay otros autores como Araujo et al., citado por Wikander et al. (2019) que abogan por considerar una más.

  • I.U atlética: Pérdida de orina que ocurre durante la práctica deportiva en concreto y no en otras escenas de la vida cotidiana de la mujer. De hecho, en estudios como el de Wilkander (2018), observaron que el 37% de las powerlifters analizadas padece de I.U durante el entrenamiento y sólo un 11% en las actividades de la vida diaria. Una de las gráficas mostradas en ese estudio donde relaciona categorías e I.U., te la muestro a continuación:

Wilknader et al. (2019): Prevalence of urinary incontinence in women powerlifters: a pilot study. Int Urogynecol J

2. ¿POR QUÉ OCURREN DURANTE PRÁCTICAS COMO LA HALTEROFILIA o el POWERLIFTING?

Esta pregunta es compleja y por ello hay que dedicarle tiempo para entenderla. De hecho, lo más común que se dice en términos coloquiales es ... el suelo pélvico de la atleta está débil y ya está...Pero... NO SÓLO ES ASÍ, NI LA RESPUESTA ES TAN FÁCIL.


En los últimos años se ha estudiado en profundidad el tema, por lo que podemos llegar varias razones. Aquí hago un acercamiento divulgativo y con añadidos propios, de las expuestas en el artículo de Wikander et al, 2018:

  • Aumento del diámetro del elevador del ano y el incremento del área del hiato del elevador durante la maniobra de Valsalva.

  • Presión intrabadominal excesiva, provocando una incompetencia en la contracción de la uretra. Esto ocurre cuando se aumenta el umbral de continencia, del que hablaremos a posteriori.

Es importante entender el centro manométrico abdominal, como lo que es. Un centro de presiones. Así, es fundamental que se entiendan los siguientes principios anatómicos y biomecánicos.


* Imagen 1: El suelo pélvico por función anatómica está diseñado para soportar la presión intra-abdominal. Existe una co-activación entre suelo pélvico y la musculatura profunda del abdomen. Sin embargo...









* Imagen 2: Existe el denominado UMBRAL DE CONTINENCIA. Si ese umbral es superado, esa coactivación se perdería y por tanto el suelo pélvico y sobre todo el esfínter de la uretra dejaría de hacer su función (de ahí la pérdida de orina).

* El uso de cinturón incrementaría estas presiones, por tanto a no ser que se trate de deporte de élite no se recomienda.



  • Tener una óptima fuerza contráctil del suelo pélvico de forma aislada , no se relaciona con incontinencia urinaria en el gesto deportivo según el estudio de Dos Sandos et al.

  • No es lo mismo saltar que realizar una maniobra Valsalva. El suelo pélvico no reacciona igual a ambos estímulos, por ello no se puede esperar lo mismo de todas las actividades deportivas. Sería una visión muy reduccionista.

  • Más carga externa (más peso levantado) se relaciona con más presión intra-abdominal y por tanto con más riesgo de incontinencia urinaria.

  • A más años de práctica deportiva hiperpresivas a nivel élite, más posibilidad de la aparición de I.U.

  • Llevar cinturón incrementa la I.U.

Como te he dicho en el párrafo introductorio de estas afirmaciones, están adaptadas del artículo de Wikander. Te animo que leas el artículo original, el cual tienes enlazado en la bibliografía final.


3. ¿Y ESTO ES NORMAL EN DEPORTISTAS?

Pues es más habitual de lo que se piensa. Sin embargo, eso no nos debe de llevar a pensar que se deba normalizar. Sino que debemos ponerle solución o atenuar al menos sus consecuencias.


Es más, según la revisión de Louis-Charles (2019), entre el 15% y el 73% de las deportistas que entrenan a alta intensidad pueden padecer I.U. Esta revisión, cita artículos que datan la I.U. en el 45.5% de las deportistas de resistencia, incluyendo esquiadoras de cross-country y corredoras. Fernandes et al. encuentran que la prevalencia de IU en un grupo de jugadoras de fútbol fue tres veces mayor que en el grupo control. Nygaard et al. encontraron que entre un 67% de las gimnastas y un 80% de trampolinistas, la I.U era habitual. Otros, dicen que el 62.2% de las corredoras de larga distancia reportan I.U. Estos porcentajes tan altos, nos llevan a pensar que la I.U. es un tema que PREOCUPA y por tanto NOS DEBE OCUPAR a los entrenadores e intentar compensar o aliviar la excesiva presión abdominal y sus repercusiones en suelo pélvico.


Nygaard et al. encontraron que entre un 67% de las gimnastas y un 80% de trampolinistas, la I.U era habitual


4. ¿CÓMO PODEMOS COMPENSAR LA PRESIÓN ABDOMINAL EXCESIVA DE ALGUNAS ACTIVIDADES DEPORTIVAS?

1. Si el objetivo es SALUD y/o MEJORA DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL, olvídate de trabajar con grandes presiones. NO SON NECESARIAS. Hay alternativas mucho más saludables y se han de elegir buenos profesionales para ello. Aquí tienes los que se han formado bajo nuestra filosofía.

2. Si el objetivo es rendimiento (y con esto no me estoy refiriendo que se anteponga tu salud a ser la que más levanta de tu box o de tu barrio, sino a nivel de campeonas de élite) compensa tu plan de entrenamiento específico con:

  • Entrenamiento hipopresivo.

  • Contracciones voluntarias de suelo pélvico (asegurándose que se realiza con la técnica adecuada).

  • Evitar Valsalvas y sustituirlas por regla de la E (exhala en el esfuerzo).

  • No utilizar siempre el cinturón. Si buscas rendimiento, alterna series con cinturón y series sin él.

  • Evalúa mediante un cuestionario y de forma sencilla para detectar si se padece esa incontinencia urinaria. Te aconsejo el ICIQ-SF. Haciendo click aquí te lo puedes descargar.

  • Tratarse con una fisioterapeuta en el caso de que haya alguna patología.

  • Tras un parto, la vuelta a la vida deportiva debe ser progresiva y muy personalizado, debido ala gran heterogeneidad en cuanto a la recuperación de su centro abdominal y suelo pélvico.

  • Si la deportista ya tiene este problema, no la sometas a la vergüenza de que pierda orina en un campeonato mundial. Hay sistemas como los conocidos paraguas o similares o simplemente una compresa, para que no se hable de eso y sí de su resultado. Sé que el rendimiento y la salud en ocasiones están más distanciados de lo que nos gustaría pero estoy segura que la empatía en estos detalles la debemos tener todos los entrenadores con y para nuestras deportistas. Cuidar al deportista también incluye estos grandes-pequeños detalles.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  1. Wilknader et al. (2019): Prevalence of urinary incontinence in women powerlifters: a pilot study. Int Urogynecol J. https://doi.org/10.1007/s00192-019-03870-8

  2. Louis-Charles et al. (2019): Pelvic floor dysfunction in the female athlete. Current Sports Medicine. doi: 10.1249/JSR.0000000000000563

  3. Bo, K. (2004): Urinary Incontinence, Pelvic Floor Dysfunction, Exercise and Sport. Sports Med 2004; 34 (7): 451-464 REVIEW ARTICLE 0112-1642/04/0007-0451/$31.00/0